No llores Patria mía; sabremos salir adelante.
Entiendo tu dolor y comprendo tu pregunta constante:
¿Por qué sufren mis hijos?, ¿Por qué esta pena tan grande?
No... no...; no te aflijas, trataré de contestarte.
Hemos perdido el rumbo, ya no luchamos como antes.
En el pesado andamiaje del tiempo parecen haber quedado olvidados
el valor, el esfuerzo y la tenacidad de nuestros padres.
Aquellos que fundaron una Nación próspera, hidalga y pujante.
Los mismos que con lanzas, boleadoras, mulas y en pelotas
cruzaron el macizo del Ande y dieron libertad a otros pueblos;
Y se enorgullecieron de ver tu insignia erguida y flameante.
... Y así proclamaste la libertad, igualdad y progreso para todos tus habitantes.
...¿Por qué hemos tirado tanta gloria a la basura
...que nos llevó tantas veces a defraudarte?
... Culpamos a los políticos, a los economistas, a los de afuera, a los de adentro...
a los de aquí... a los de allá... a los de cualquier parte.
Y siempre la culpa es de los otros...
Basta Argentina!!!!!, no permitas tanta angustia,
Tanta crueldad, tanto robo, tanta hambre!!!!
Tú, la que dio la libertad a medio continente,
la que deslumbró a las Naciones; la que engendró mentes brillantes.
Ponte de pie Patria mía, tus hijos comienzan a despertarse;
de este cobarde letargo, de décadas de ignominia, fiesta y despilfarre.
No es hora ya de lamentarse, saca el lastre de tus espaldas.
Exige la honestidad, el trabajo y la confianza que sembraron aquellos primeros inmigrantes.
Clama con el fervor con que gritaste en Mayo;
lucha y defiéndete como te enseñó el gran Capitán de Los Andes.
No permitas que te humillen, a ti, a la del Destino Grande.
Avanza Argentina... no llores mi Patria.
Levanta tu cabeza, toma a tus hijos de la mano
y CAMINA HACIA ADELANTE!!!!!
Por Juan Marcelo Calabria – Diciembre de 2001.-

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