La Revolución de Mayo había logrado mantenerse pese a las dificultades externas, las divisiones internas y los reveses militares, constituyéndose en el único foco revolucionario americano que se mantenía en pie. Sin embargo hacia 1814 el panorama político - militar era totalmente adverso a la causa americana: las derrotas sufridas por el ejército del norte, la separación definitiva del Paraguay, la pérdida del Alto Perú, y las luchas internas que se extendían desde Montevideo hasta el litoral entre Artigas y el Centralismo Porteño, como así también la pérdida de Chile “la Patria Vieja” que quedaba en manos de los realistas; y la vuelta al trono de Fernando VII “el deseado” con una fuerte impronta absolutista y decidido a recuperar las colonias rebeldes; ponían a la revolución en su punto más delicado, y ese momento significó sin duda el punto de inflexión de la causa americana que sirvió, para fortalecer los ánimos de muchos patriotas y también para desnudar las debilidades de otros.Luego de su paso por el ejército del norte José de San Martín había solicitado al entonces Director Supremo Gervasio Posadas la, recientemente creada, Gobernación Intendencia de Cuyo, accediendo el Directorio a su pedido el 10 de Agosto de 1814. A partir de ese momento San Martín comenzaría una intensa labor tanto desde lo político como desde lo militar; así desde Cuyo logrará desbaratar los planes de la facción alvearista, bregará por la unidad y la consolidación de un congreso soberano y tratará de disuadir a los caudillos del litoral en sus pretensiones separatistas; en tanto que desde lo militar comenzará a dar forma a su plan continental a través de la formación del ejército de los Andes. Ante el trágico panorama interno y externo, San Martín se constituirá desde Mendoza en el guía de la causa americana, y por momentos se transformará en el único patriota que ante las adversidades mantendrá el timón fijo hacia el puerto de la independencia.
Desde el mismo momento de la Convocatoria del Congreso de Tucumán, San Martín se convertirá en su principal impulsor; enseguida propiciará en Cuyo la elección de diputados, siendo elegidos: Tomás Godoy Cruz y Juan Agustín Maza por Mendoza, Francisco Narciso de Laprida y Fray Justo Santa María de Oro por San Juan y Juan Martín de Pueyrredón por San Luis, de esta manera quedará conformada la delegación de Cuyo, y sus diputados se convertirán en los voceros y ejecutores del plan sanmartiniano ante el Congreso. A tal punto interesaba a San Martín el accionar de los diputados, que desde el campamento del Plumerillo, el 19 de Enero de 1816 le escribía a Tomás Godoy Cruz : “… ¿Cuándo empiezan uds. a reunirse? Por lo más sagrado les suplico hagan cuántos esfuerzos quepan en lo humano para asegurar nuestra suerte; todas las provincias están en expectación esperando las decisiones de ese congreso: él solo puede cortar las desavenencias - que según este correo - existen en las corporaciones de Buenos Aires. No deje usted de repetirme todo aviso que crea útil a esta provincia. No hay cuidado por el enemigo de Chile; si viene espero tendremos un completo día, y ya sabe usted que no soy muy confiado. A los amigos, el padre Oro, Laprida y Maza un celemín de recuerdos, así como la firme amistad de este su mejor amigo que B.S.M.” José de San Martín.
Cómo esta, muchas otras comunicaciones remitirá el Gran Capitán desde Cuyo “apurando” el accionar de los diputados en el Congreso reunido en Tucumán, tanta será su insistencia que Tomás Godoy Cruz responderá a una de sus misivas:”... que la independencia no es soplar ha hacer botellas”, a lo que San Martín contestará: “… yo respondo a usted que mil veces me parece más fácil hacerla (la independencia) que el que haya un solo americano que haga una sola (botella)…”
Finalmente en la sesión del 9 de Julio el congreso declararía por fin la independencia, hecho ante el cual San Martín expondría su beneplácito, sin dejar de hacer una breve observación en una nueva carta a su amigo Tomás Godoy Cruz: “… Ha dado el congreso el golpe magistral con la declaración de la Independencia; solo hubiera deseado que al mismo tiempo hubiera hecho una pequeña exposición de los justos motivos que tenemos los americanos para tal proceder, esto nos conciliaría y ganaría muchos afectos en Europa …” Por ese entonces San Martín se hallaba en Córdoba a la espera de su reunión con el flamante Director Supremo elegido por el Congreso: Pueyrredón, desde allí escribiría: “… Al fin estaba reservado a un diputado de Cuyo ser el presidente del Congreso que declaró la independencia; yo doy a la provincia mil parabienes de tal incidencia …” Sin duda esta frase encierra el significado y la importancia que tuvo el accionar sanmartiniano en la declaración de la independencia, de la que de allí en más se convertirá en su garante y fiel defensor hasta el fin de sus días.
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